Cuento breve
El último pasajero
The last passenger
Era el último tren de la noche. Marta se sentó junto a la ventana y cerró los ojos; había sido un día interminable en la oficina. Cuando los abrió, el vagón estaba vacío, salvo por un anciano sentado frente a ella que la miraba con una sonrisa tranquila.
—Usted se parece mucho a mi hija —le dijo—. Ella también volvía siempre tan cansada.
Marta sonrió por cortesía. Hablaron de cosas sin importancia: el clima, la ciudad, los trenes que ya no eran como antes. En la estación siguiente, el anciano se levantó, se puso el sombrero y le dijo: —Cuide a su padre, señorita. Uno nunca sabe cuánto tiempo le queda.
Esa noche, por primera vez en meses, Marta llamó a su padre. Nunca supo quién era aquel hombre, ni por qué, cuando le preguntó al conductor, este le aseguró que nadie más había subido al tren.